Como detener la hemorragia de una herida


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Espiando la cuenca de Los Ángeles desde los cielos rellenado de niebla tóxica, la antinatural futuro habitación de drones de entrega de Amazon, verás un corte fruncido por el superficie del área metropolitano del Gran Los Ángeles. Cortando su camino desde los puertos intermodales de Los Ángeles y Long Beach a la yarda ferrocarril Hobart, este cicatriz de veinte millas es un recordatorio de la violencia simbólica y material grabado en el mismo historia del desarrollamiento capitalista de la ciudad. Su nombre oficial es ‘the Alameda Corredor’ (tr. El Corredor de Alameda), algunos lo nombran ‘The Trench’ (tr. La Zanja), nosotros lo llamamos tal como es: una herida.

El Corredor de Alameda es una herida que corta por ambos sentidos. El capital mercantil, en la forma de mercancías baratos del Asia oriental, regresa a los E.E.U.U. por los mismos comunidades del Sur de Los Ángeles que han sido devastados por la disminución de productividad industrial, por causa de la deslocalización del trabajo tradicionalmente ‘productivo’ hacia mercados de trabajo global más baratos desde los principios de los años 70. El corredor corta por las comunidades de Compton, Lynwood, South Gate, Florence-Graham, Huntington Park y Vernon - todas comunidades que son mayormente de clase obrera, latino y/o afro-americano. El desarrollo de la infraestructura que fue derramado en estos comunidades suburbanos jóvenes entre los años 40 a los años 70 rápidamente disminuyó con la reestructuración del ciclo actual de acumulacion del capital. Los cuatro fases de cambios demográficos en el siglo 20 que fue experimentado por la ciudad de Lynwood sigue la trayectoria de muchas, si no todas, las comunidades que siguen a lo largo del Corredor de Alameda. Primero son un pueblo agrícola chico, después un barrio de mayoría blanco de los años 40 a los 70, luego y una ciudad de mayoría obrero afro-americano entre los años 70 a los 90 y al fin del cuento una ciudad predominantemente latina.

Con el empuje de grandes partes de estos comunidades hacia la economía informal, después de haber sido desechado por fuerza de la relación capital-trabajo como el subproducto de gran procesos estructurales de la desindustrialización del Norte global, empezaron negociaciones para construir una vía comercial por unas de las más congestionado áreas urbanas del país: desde los puertos de bahía de San Pedro hacia los centros logisticos al este de Los Angeles en el Inland Empire. Dos años después de los disturbios de 1992 de Los Ángeles (unos de los varios insurrecciones a venir), los puertos de Los Ángeles y Long Beach formalizaron la compra de la línea de Alameda de Southern Pacific por $235 millones y empezar la construcción de unos de los más grandes proyectos logísticos capitalistas hasta hoy en dia. Con la apertura oficial en el 2002, el Corredor de Alameda hoy maneja el 35% de todo el movimiento de contenedores que pasan por los puertos de Los Ángeles y Long Beach, lo cual significa que cargo valiendo mas de $250 millones pasa por el corredor cada dia.

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Este asombroso cifra es practicamente inexistente en la plétora de materiales promocionales del estado, el condado y de los agencias que promueven los ‘beneficios ambientales,’ ‘creación de empleo,’ y ‘impacto económico’ del corredor. Este escandaloso cantidad de capital y riqueza capturada dentro de las mercancías en los contenedores intermodales en cada uno de los cuarenta y cinco trenes que viajan por el corredor cada día son ocultado de la vista. Igual como el lógico del modo de producción capitalista, la riqueza transferido por el corredor es ofuscado, vuelto completamente incomprensible y ajeno a quienes la produjeron. Este lógico de ofuscación es literalmente manifestado en la infraestructura de la pistas del corredor: la llamada ‘Mid-Corridor Trench’ (tr. Zanja del medio corredor) es escondido bajo tierra. Es una línea de riel 10 millas de largo, de tres vías férreas, que mide treinta y tres pies de ondo y cincuenta pies de ancho. De pie sobre la calle Alameda, de donde viene el nombre del corredor, uno no puedo detectar el movimiento de los contenedores intermodales bajo piso, pero lo que se puede oír son los bajos estruendos de cosas tontas hechas del trabajo expropiado y de las relaciones sociales congeladas en ellas - los trágicos sonidos mecánicos de una sociedad globalizada y basada sobre la producción de mercancías y la extracción de nuestra plusvalía.

Mientras Marx escribía sobre la investigación del ‘taller oculto de la producción’ para comprender los imperativos estructurales del capitalismo, contendemos que es igualmente importante a investigar el taller oculto de la circulación del capital mercantil. Si transgredimos el deseo del capital mercantil de ocultar sus maquinaciones y espiamos por el Zanja del medio corredor de Alameda, más que los pasmosos muros de treinta pies cuales tienen su equivalencia en San Ysidro o Calexico, ¿qué veríamos? Nada más que una procesión sombrío de contenedores intermodales idénticos, cada quien siguiendo el otro en una línea sin fin, sonando crujiente. Si la forma mercancía es una concha ahorcando las relaciones sociales y ofuscando la extracción del plustrabajo, la forma contenedor intermodal agrega una capa adicional de abstracción al capital mercantil - además asegura, rutiniza y sistematiza nuestra explotación como el coagulada conducto genérico entre la producción y nuestra consumo.

El corredor es una herida porque el capital mercantil que transporta es trabajo muerto, es el vestigio de nuestra sangre y sudor allí coagulada. Trabajo vivo, aquí y en el extranjero donde existen mercados de trabajo más explotativos en el sur y al otro lado del océano Pacífico, es imbuida en las cosas enjaulado por estos inclasificable contenedores progresando por la línea. El corredor es una arteria abierta, vaciando la misma sangre de nuestros poderes productivos y así vigorizando el modo de producción capitalista con esa sangre que va necesitando más y más para evitar su contradicción precaria. Es un terrible ironía que esta robada sangre viva que mantiene la existencia vampírico del capital va corriendo sin ser percibida bajo los comunidades cuales ya ha exprimido de vida a mediados de los años 80. Las mercancías pasando seguramente por la zanja tienen la capacidad de traspasar husos horarios y fronteras, mientras tanto muchos de nuestros parientes no podrán hacer lo mismo.

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Al mismo tiempo que un contenedor de la compañía Kawasaki Kisen Kaisha rellenado de camisetas baratos hechas en Honduras entra al yarda ferrocarril Hobart, ICE rompe la puerta de un hogar en South Gate para deportar una familia entera rumbo Tegucigalpa. En el sur, los trenes intermodales que van al norte son alternativamente llamados La Bestia o El Tren De La Muerte - nombres que encontramos aptos. El capital mercantil cruza por el sur de California sin ningun rasguño pero los desafortunados parientes y queridos que sobreviven horrendos viajes sobre los techos de estos trenes por miles de millas son obligado de desembarcar - impedido el ingreso al mismo país que acepta sin reservas las mercancías producidas con el trabajo dificil de los mismos inmigrantes centroamericanos. Sumando todas estas razones, llegamos al juicio que este corredor es una herida que corta mucho más que la topografía de Los Ángeles. Corta hasta dentro de nuestro identidades como un recuerdo físico de la violencia que nuestras familias han superado por parte del capital y el estado. Mientras tanto este metáfora extendida aquí no aplica al capital por no ser nada natural - nuestros cuerpos al ser cortados, instintivamente responden al laceración un diluvio de plaquetas y asi empezar el coagulación, bloqueo y el detenimiento de sangre.

¿ Cómo entonces detenemos una herida que desborda con la sangre de nuestro trabajo vivo ? No queriendo imposibilitar cual sea el potencial radical con el decir cual es el enfoque ‘correcto,’ sin embargo encontramos valor en minar los más recientes luchas aquí en Los Ángeles para encontrar tacticos que han empezado a gestar intuitivamente a las posibles respuestas a este pregunta pertinente. Comenzamos con los ejemplos más recientes.

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Hace unos meses que en el 23 de diciembre 2015, nueve activistas de la delegación de Black Lives Matter (tr. vidas negras tienen valor) de Los Angeles pararon sus tres automóviles en el autopista 405 entre el bulevard Century y la avenida Manchester. Salieron de sus vehículos, sacaron una bandera, y escribieron los nombres de unos de las muchas víctimas de violencia policiaca de este año en el suelo. Esta acción resultó con el bloqueo completo del tráfico de la autopista 405 por casi treinta minutos. Los activistas de este delegacion emitieron un comunicado que dijo en parto: “En unos de los días de mayor tráfico del año, Black Lives Matter hace la llamada para un alto a la Navidad como de siempre, como un memorial para todos nuestros seres queridos que hemos perdidos y continuamos a perder a la violence de las fuerzas del orden sin justicia o recurso.” Todos de los activistas fueron arrestados. Este acción formó parte de un esfuerzo coordinado y nacional que vió un alto al funcionamiento normal en lugares claves como en San Francisco y Minneapolis.

Estas más recientes iteraciones de la táctica de tomar control de un autopista marcan un refinamiento y agudeza táctica profundizado de una forma que vió su más grande proliferación por todo el país en las luchas del otoño 2014, en conexión con Ferguson. Mientras tanto las tomas de control de autopistas en el 2014 fueron invigorados y reforzados por la magnitud de participantes, estas más recientes y más chicas acciones en el 2015 demostraron un enfoque más calculado, conociendo los límites de este táctica. Todos de los tres acciones en Los Ángeles, San Francisco y Minneapolis ocurrieron cercas de aeropuertos - implícitamente señalando el significado infraestructural de estos centros de transporte. La acción en Los Ángeles ocurrió en una parte de la ciudad que encapsula perfectamente las más evidentes disparidades y desigualdades, que más a menudo que no, existen lado a lado. Las activistas pararon una porción de la autopista 405 que literalmente separa el barrio de Westchester (52% blanco; con un ingreso promedio del hogar $135,206) de la ciudad de Inglewood (5% blanco; con un ingreso promedio del hogar $54,207). Más aún, todas de las tres acciones ocurrieron en los días más ocupadas del año para viajar y para ir de compras. Dado que la táctica de tomar el control de una autopista ha entrado a nuestro léxico común, se ha visto proliferar y usar estratégicamente más y más, somos testigos del enfoque de esta forma de táctica a tomar en cuenta el ‘dónde’ y ‘cuándo.’

Repetimos lo que dicen nuestros camaradas franceses en su obra ‘A Nos Amis’ (tr. A Nuestros Amigos), que: ‘los sitios de poder institucional ejercen una atracción magnética a los revolucionarios. Pero cuando los insurgentes ganan entrada a los parlamentos, palacios presidenciales y otros sedes de instituciones gubernamentales como en la Ucrania, en Libia o en el estado de Wisconsin, pronto encuentran que son vacíos.’ Nuestra versión de Occupy aquí en Los Ángeles no solo tuvo el fracaso de no prestar atención a este mensaje, pero también se paralizó - incapaz de ir más allá del espacio simbólico que rodea el palacio municipal de Los Ángeles. Ingenuamente formamos un halo de tiendas de campaña alrededor del más vacío de sitios. Nuestros camaradas en Oakland, al norte, mientras también incapaz de romper completamente con el estilo de ocupar una plaza como los Indignados de España, al fin de cuento hicieron el esfuerzo más tacticamente avanzada de extender el terreno de lucha más allá del esfero de nuestra reproducción social en las plazas, al esfero de la circulación del capital mercantil en ese feliz día en el puerto en noviembre del 2011.

Buscando en un poco más en el pasado en nuestra historia local para resonancias o movimientos gestuales que podrán dar una respuesta a nuestra pregunta, somos obligados a mencionar al famoso cierre patronal de diez días del ILWU (sindicato internacional de estibadores y obreros de bodegas) en el octubre de 2002. El impacto económico de esos diez días son innegable. El hoy en día difunto OnTrac Joint Powers Authority lamentó el evento con un narrativo graciosamente elegíaco: “Como resultado de un conflicto laboral en los puertos de la costa oeste (de E.E.U.U.), el sistema con que dependemos llegó a un frenazo. Por diez días, el comercio internacional no tuvo ningun movimiento por los puertos - y como resultado, igual no pudo mover a traves del país. Cientos de barcos estuvieron al ancla. Contenedores de ferrocarriles se apilaron en las yardas. Los trenes sin ningun movimiento. Las fábricas sin obtener sus partes necesitadas. Frutas se pudrían en las áreas de embarque. Juguetes no llegaron a las tiendas para la temporada de compras navideñas. Compañías chicas fueron a la quiebra. Compañías grandes se preparaban por el peor. Y luego, graciadamente los bienes empezaron de moverse de nuevo. Este incidente - debido a un conflicto entre unos líneas de transporte marítimo mundial y unos miles de trabajadores portuarios de la costa oeste - tuvo efecto dominó por todo el país y el mundo. Se ha estimado que este paro costó la economía estadounidense más que un mil millones de dólares al día, y se hubiera seguido más, el costo hubiera subido exponencialmente.”

Vacilamos el incluir este evente dentro de nuestra constelación de antepasados históricos por un simple razón ideológico - la era de trabajo organizado con un plan programático ya ha muerto. El modo de producción capitalista no es estático y al curso de su historia ha cambiado de modos dinámicos. Mientras tanto la política radical tradicionalmente centrado sobre el obrero ha tenido un verdadero contexto, tiempo y lugar en la historia de las luchas anarquistas y comunistas, polémicamente contendemos que esta política no tiene ningún lugar en el momento en que hoy en día vivimos. Las luchas del ILWU de las décadas pasadas han sido por la mayor parte han presentado un instinto de supervivencia, con todo potencialidad radical apropiado y anulado por la lógica de la burocracia sindical. Sí los estibadores a vez en cuando participan en acciones de ‘solidaridad’ (a marcar el primero de Mayo en su calendario). Sí es verdad que unas de las más militantes acciones que se encuentran en la costa oeste se ven iniciadas por el ILWU.

Todo esto suena bien para los libros de historia pero por causa de los cambios de reestructuración del capital después de los principios de los años 70 (algunos nombran esto el momento neoliberal, pero nosotros huímos de este término porque da por cierto que la reorganización del capital es más debido a de razones ideológicos que a de explicaciones estructurales), estamos de acuerdo con la posición que la definición del proletariado ahora tiene que ser más expansivo: ahora tiene que abarcar todos de nosotros excluidos de los medios de producción aunque vendemos o no nuestro fuerza de trabajo por un salario o no, aunque somos cuidadores domésticos trabajando continuamente sin o con el reconocimiento formal de la relación capital-trabajo, aunque somos o no estudiantes encontrando un presente apalancada contra un future ausente, aunque somos o no completamente expulsado de la economía formal y apenas sosteniéndonos dentro de poblaciones superávits emergentes. El ILWU podrá ser simpáticos con las luchas a venir de un nuevo, más expansivo proletariado, pero nosotros tendemos creer que con el hecho que el salario anual promedio de un estibador es casi $147,000, no podremos contar con su ‘solidaridad.’

Todo este dicho para explicar que la busca de la respuesta de ‘¿ cómo entonces detenemos una herida que desborda con la sangre de nuestro trabajo vivo ?’ nos deja completamente solos porque el operaísmo americano es al fin del cuento una historia de fracaso. Los últimos años han demostrado desarrollos tácticas con esperanza, refinamiento teórico y vehemencia revolucionario en lo que es nuestro juego, ocupación y práctica dentro de los circuitos del capital. El futuro aportará sin duda un mayor entendimiento de logística capitalista y la maduración continua del desarrollo de un contra-logística anticapitalista. Aunque no somos tan sencillos a ponernos a predecir lo que está contra-logística implicará materialmente - a tener cuidado el comunista o anarquista con una política prefigurativa - somos absolutamente seguros en nuestra convicción que el “poder ya no reside en las instituciones… [pero] ahora reside en las infraestructuras del mundo.’ Ya es hora de detener la hemorragia de este herida.

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L.A. ONDA
January 2016
(Traducido al español marzo 2016)

A leer más (enlaces en inglés)

Degenerate Communism – “Choke Points: Mapping an Anticapitalist Counter-logistics in California”

Short Circuit – A Counterlogistics Reader

Endnotes/Jasper Bernes – “Logistics, Counterlogistics, and the Communist Prospect”

The Invisible Committee – To Our Friends (Chapter 3: Power is Logistic. Block Everything!)

Deborah Cowen – The Deadly Life of Logistics: Mapping Violence in Global Trade